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martes, 24 de marzo de 2015

No te hagas a ellos. Salmos 140-141.

En los salmos 140-141 David está muy preocupado por la maldad de los hombres. 140: 4 “Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; Líbrame de hombres injuriosos, Que han pensado trastornar mis pasos.
Pero después David reacciona y se preocupa más por el no caiga también en los errores de esas personas que están sin cristo. 141: 3-4 “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios, No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.” muchas personas más se tardan en criticar a los demás que en caer en esos mismos errores.
La verdad es que mientras estemos en este mundo siempre estaremos rodeados de maldad.
Como no convertirse a ellos.
1. Orando constantemente. 141: 8-9 “Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma, Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de las trampas de los que hacen iniquidad” la oración es la única forma que tenemos para ser guardados de caer en el mal. Mateo 26: 41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil
2. Deseando no caer en tentación. 141: 3-4 “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios, No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.
3. Alejándonos del mal. No podemos hacer a un lado a los que conviven con nosotros pero si podemos alejarnos de sus malas prácticas.  1 Corintios 5: 10-11 “no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundoMás bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
4. No frecuentando lugares que nos atan al pasado pecaminoso que teníamos antes de conocer de Cristo.  Apocalipsis 18: 4 “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas
5. Luchando para e ellos se conviertan a nosotros. Jeremías 15: 19 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” para lograr que los demás se conviertan a nosotros es necesario tener muy en claro quiénes somos y que es lo que queremos.
6. Aceptando que somos diferentes. Somos un pueblo especial. Deuteronomio 7: 6-7 “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra, No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos” si somos especiales significa que no podemos actuar como los demás. Así nos llamen fanáticos o legalistas.
7. Marcando diferencia. Somos luz en medio de la oscuridad. Mateo 5: 14 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
8. No escuchando malas conversaciones. Hay un adagio que dice: “Tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe” 1 Corintios 15: 33 “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres

No permitas que los demás te conviertan a ellos. Tú y yo somos la luz y la sal de la tierra. Debemos estar muy seguros de quienes somos si no queremos terminar como los demás. Otra vez en la oscuridad. 
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